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Dossier: "Palau de la Música"
Empresas y partidos políticos, “salpicados” por el caso Millet
 
DOSSIERSDELPARAISO.COM | Carol NADAL RIAL | España | Cataluña | Barcelona
 
19/08/2010 - 08:48 • Hay tramas y tramas. Si una trama ocupa las portadas de los rotativos durante más de un año ininterrumpidamente, es debido detenerse en ella más de lo habitual. El caso Millet es un ejemplo y, aún hoy, sigue arrojando constantes retazos de actualidad.

El último nombre que suena con fuerza en el universo del caso Millet es el de Ferrovial. Esta empresa española dedicada a la construcción, la gestión y mantenimiento de infraestructuras de transporte, está en el ojo del huracán por un supuesto pago de 5,9 millones de euros para hacerse con obras de administraciones gobernadas por Convergencia Democràtica de Catalunya.
 
Según un informe de la Agencia Tributaria que fue revelado por la edición digital de El Periódico a principios de agosto de 2010, el dinero entregado por la constructora al anterior gestor del Palau de la Música correspondería a "una comisión del 4% que fue a parar a los responsables de finanzas de CDC, a la antigua Fundación Trias Fargas (actualmente CatDem), vinculada al partido nacionalista, y a pagar a empresas proveedoras del partido".
 
El informe de hacienda fue entregado al juez que investiga el caso de desvío de dinero del Palau, Juli Solaz (un dato: las auditorías internas realizadas por la entidad cultural elevan el desfalco a 35 millones de euros), y apuntaba que el grueso de las aportaciones de Ferrovial no constituía la contribución al patrocinio publicitario, sino que tenía otra finalidad. Este objetivo, siempre según el estudio mencionado, era “la contraprestación correspondiente por la adjudicación de obras públicas, siendo utilizado el Palau de la Música para canalizar los correspondiente pagos”.
 
 
IMPLICACIONES POLÍTICAS
 
 
La publicación del informe desató una tormenta política que todavía colea. El primer partido en pronunciarse fue el afectado por las acusaciones, Convergencia i Unió. El secretario general de CDC, Felip Puig, y el presidente de CiU, Artur Mas, cuestionaron el rigor y el valor del informe de la Agencia Tributaria y pusieron en duda su credibilidad alegando que parte de la información del informe procede de artículos de diario, de internet y de la Wikipedia y que no llega a conclusiones firmes.
 
Asimismo, Ferrovial afirmó desconocer el destino de las aportaciones que realizó al Palau de la Música y al Orfeó Català en concepto de patrocinio, ya que la constructora declaró ser ajena al uso que ambas instituciones pudieran hacer de los fondos traspasados.
 
La oleada de reacciones políticas también ha sido protagonizada por los partidos de gobierno. El diputado del PSC y portavoz en la comisión parlamentaria sobre la deriva política del caso Millet, Jordi Terrades, destacó que el informe de hacienda apunta directamente al núcleo de las finanzas de CDC y a quien fue durante muchos años el secretario personal de Artur Mas, Daniel Osácar.
 
Terrrades también lamentó el silencio con el que el líder de CIU ha abordado todo este proceso y aseguró que tiene la obligación moral y política de dar explicaciones razonables y concluyentes y demostrar que CDC no ha sido cómplice del expolio. "CDC sigue negando lo que es un clamor popular: que el caso Millet es ya el caso Millet-CDC y que hay demasiados nombres de Convergència por medio", apuntó.
 
Por otro lado, el resto de formaciones políticas han reclamado medidas más severas en la resolución del caso. Esquerra Republicana de Catalunya opina que el informe de la Agencia Tributaria sobre el caso del expolio del Palau de la Música avala las conclusiones de la investigación parlamentaria, es decir “la existencia de una una trama de financiación irregular por parte de CDC".
 
ICV apeló a que el presidente del partido, Artur Mas, colabore con la justicia  para hacer salir los responsables de las adjudicaciones irregulares que reveló el informe de Hacienda. Además, el secretario general de Interior, Joan Boada, apuntó el nombre del ex presidente Jordi Pujol como cómplice del pago de comisiones de la empresa Ferrovial a Félix Millet. Finalmente, el Partido Popular reclamó a Mas que realice “ceses inmediatos” y que CIU debía dejar de mirar hacia otro lado.
 
 
JUEGO SUCIO
 
 
A pesar de la aparente contundencia de las pruebas y la obligación moral de los partidos políticos de denunciar la posible implicación de CIU en el caso, a nadie se les escapa que las elecciones autonómicas están muy cerca. A finales de año, y con pronóstico incierto, Cataluña celebrará los comicios que determinarán si el pueblo catalán apuesta por el cambio con la victoria de Artur Mas o sigue creyendo en la labor de José Montilla.
 
Las encuestas, por ahora, daban como claro favorito al partido convergente y el último giro argumental del caso Millet ha sido aprovechado por el PSC y los otros partidos de gobierno para desprestigiar a CIU y tratar de recortar distancias de cara a las elecciones.
 
Los socialistas, que tampoco han salido indemnes del caso Millet con su supuesta implicación en el caso del hotel del Palau, saben que sus opciones pasan por vincular de forma directa a su máximo oponente electoral con el que puede ser el escándalo de corrupción más importante y grave de la historia del país. Y el silencio ya no sirve a Convergencia. Si durante todo el proceso, han construido la estrategia de distracción a conciencia, ahora parece que deben abandonar la orilla de la precaución para adentrarse en aguas malolientes.
 
Así, pues, aunque todavía no se puede prever como afectará el caso Millet al resultado de los próximos comicios, es evidente que los partidos políticos ya han tomado posiciones. Los socialistas, con ocho años de gobierno y una crisis económica a las espaldas, saben que la mejor defensa es el ataque. Y ya han encontrado el flanco débil de su rival. Aunque quizás la estrategia no les requiera invertir demasiado esfuerzo. Quizás los catalanes ya hayan decidido castigar, a finales de año, el partido, nacionalista para más inri, que manchó, en provecho propio, uno de sus símbolos más sagrados. La hipocresía acostumbra a pasar factura, y a salir cara.



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